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Al Café Comercial. A Madrid.

Posted on Sep 3, 2015 by in homenaje | 0 comments

AL CAFÉ COMERCIAL; a los cafés de Madrid, historia y vida de esta ciudad, por LUIS.

El pasado 27 de julio parecía un día normal. Nada hacía ver que aquella fecha a la postre quedaría marcada en la vida de Juan. Como cada día se había levantado a las ocho de la mañana. Lo llevaba haciendo, salvo muy contadas excepciones, la friolera de 40 años. Siempre el mismo ceremonial. La misma secuencia de acciones ejecutadas mecánicamente. Después de un vaso de agua, se duchaba y arreglaba para bajar a desayunar al Café Comercial. Le gustaba hacerlo mientras leía el periódico, que compraba siempre en el mismo quiosco, el de Rafa, situado justo enfrente, a dos pasos de su destino. 

No sería así aquella mañana. Algunas personas en corrillos se agolpaban a la puerta del Comercial, que permanecía cerrado al público con los cristales forrados. Juan se acercó. No quiso hablar con nadie. No devolvió los saludos de los conocidos que le vieron aproximarse. Se dirigió a la puerta y allí, en un cartel, lo leyó.

No dijo nada. Se dio la vuelta, y se esfumó. Antes, Rafa, su quiosquero, había intentado con gesto amable consolarle. Le había ofrecido el periódico. No lo cogió, ni siquiera le vio, y nunca más lo haría. Se fue sin avisar, como el Comercial. Como se van las cosas que queremos demasiado, un buen día ya no están. Se va una época, se va el fumar, se va el hambre, el ideal.

Sabemos que Juan cerró los ojos y volvió a entrar. Atravesó la puerta giratoria, tras la cual, vapores de café, humo de cigarro y efluvios de licor, el confort de los aromas del bullicio, le hicieron despertar. Todo había sido un sueño. Su camarero de toda la vida, perfectamente uniformado, le acercó a su rincón. “Te lo tenía reservado- le dijo- sabría que vendrías”. El Café, lleno hasta la bandera, se mostraba como en los mejores tiempos. En una mesa Antonio Machado, parece triste. Apenas se percata de la escandalera que montan a tan solo unos metros un grupo de actores. Cerca de éstos un estudiante apila sus últimas monedas para pagar el café, quiere ser poeta. Le mira con ojitos Estrella. Hace treinta años fue vedette, sacrificó su carrera por un chulo que se fue. Un torero, una corista, el señorito, el comunista…

                                                 EL FINAL

POSTDATA: En el cartel ponía “cierre por cese de negocio”. El Café Comercial era el más antiguo de Madrid. Llevaba abierto desde 1887. En sus primeros años, y aún por bastantes más, existía una rara costumbre llamada tertulia. Gentes muy distintas y de toda condición charlaban y escuchaban con el afán de aprender unos de otros. A veces no gustaba lo que decía el contertulio, se discutía, acaloradamente incluso, pero la mayor parte de las veces todo acababa en un abrazo. En un momento dado todo aquello empezó a resultar de mal gusto. Continuó el cinismo, pero ya solo se toleraba el trivial y banal.

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