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Cebarse en el mercado

Posted on Jul 23, 2015 by in Aperitivo | 0 comments

CEBARSE EN EL MERCADO,  por Luis 

¿Os imagináis un mercado de toda la vida en que poder degustar el producto recién hecho justo al momento? Pero uno de verdad, alejado de la última moda gastronómica impuesta. Aquella que aprovecha el esqueleto de antiguos mercados para llenarlo de stands con una oferta pretendidamente “gourmet”.

Pues ya es una realidad. Aquí en Madrid el Mercado de la Cebada, junto a La Latina, todos los sábados, a eso de la una, ofrece la oportunidad a todo aquel que se acerque de disfrutar de un aperitivo diferente. Muchos puestos sacan mesas improvisadas donde una multitud de clientes se apresta a saborear alguna de la infinidad de delicias que el mercado ofrece.

El ambiente es especial, divertido, distendido, único. Lo normal es ocupar solo un cachito de mesa, de tal forma que, alrededor de ellas, se juntan al menos dos o tres grupitos distintos que nada raro es que terminen hablando, comentando, o recomendando, incluso, su próxima elección. La mezcla es interesante. Gente más y menos joven, modernos, pijos, guiris… se juntan con las señoras rezagadas que apuran la última hora para realizar la compra del fin de semana. Junto a las mesas, barreños llenos con latas de cerveza (Mahou, la nuestra), invitación por consumir, son rociados con hielo a cada poco para refrescar al personal. 

Hay mucho que elegir, pero nosotros optamos por la pescadería “El Mar Cantábrico” de nuestro amigo Manuel Fernández. Su mostrador es un espectáculo. Almejas, berberechos, centollas, bueyes o langostinos, son solo algunos de los productos que se cuecen o preparan al momento. Los percebes, por ejemplo, te los pesan y te los meten en una mallita que, colgada de un gancho, meten en un cacerolón. Cuando la cocción es exacta la sacan y te los sirven recién hechos para su mejor succión.  

¿Y el precio? Asequible. De  mercado, vamos. Por 15 euros persona te puedes cebar, dándote un verdadero homenaje. Buen manejo de manos, para vencer las celdillas, y chupeteo, para arrancar el sabor, es todo lo que requiere este entretenido ejercicio, y regarlo, como acompañamiento, de una buena conversación.

Con Manuel Fernández, por ejemplo, que nos cuenta el origen de esta maravillosa iniciativa. Es curioso comprobar cómo, en tantas ocasiones, las mejores empresas encuentran en salvar un obstáculo su verdadera inspiración. Se dio cuenta que los días de mayor bullicio mucha gente no aguantaba la espera necesaria hasta alcanzar su turno. Los clientes se le iban. Por eso, para aliviarles la espera, se le ocurrió convidarles a una cervecita, lo que le llevó una gambita, después, a otra cosita, y así, hasta lo que aquí nos trae. Un verdadero ejemplo de atender las necesidades del cliente, dando satisfacción; ejemplo de emprendimiento y de innovación. 

Y es que, es éste un aperitivo que invita a disfrutar el momento, a pasarlo con calma, sin prisas. Mientras el beatífico efecto del refrigerio agudiza los sentidos, se puede pasear por el mercado y disfrutar de la incontestable belleza que sobre el mismo proyectan las luces, y las sombras, que del exterior llegan. Charlar con los empleados que, tras de una incesante jornada, terminan de asear los puestos, dejándolos preparados para la siguiente batalla que habrán de librar. Pararse a pensar que, quizás, después de todo, por compartir con los amigos estos momentos, sea aquello por lo que se ha de luchar. 

Probadlo. Y cuando vayáis, ya sabéis decid que vais de nuestra parte.

MERCADO DE LA CEBADA – PLAZA DE LA CEBADA s/n 

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