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Perdiz estofada en De la Riva

Posted on Abr 4, 2015 by in Segundos | 2 comments

PERDIZ AL CANTO

De la Riva es mi último descubrimiento. Descubrimiento del que estoy absolutamente orgullosa, pues no hay nada negativo que pueda resaltar, nada en absoluto. Todo lo contrario, sólo tengo bondades para el local, la comida y el trato. 

El pasado domingo, Domingo de Ramos, aprovechando que este año no había vacaciones de Semana Santa decidí que había que aprovechar y salir a comer, y la idea era ir a tomar un potaje de vigilia. Sin embargo, no estoy aquí hoy para hablar del primer plato (que se hablará) sino del segundo, perdiz estofada. Pero no nos adelantemos, vayamos por partes.

De la Riva es una casa de comidas (el nombre ya lo dice todo) que encontramos en el barrio de Hispanoamérica, un lugar que desde 1932 da de comer a los madrileños que por allí pasan, una de esas clientelas a las que después de comer les gusta echar una partida de mus. En aquellos años previos a la Guerra Civil la cocinera y dueña era Obdulia de la Riva, que cuando dejó de cocinar para el Presidente del Gobierno, Antonio Maura, emprendió su pequeño negocio. Hoy en día, el negocio ya no está en las manos de la familia de la Riva, si no en las de Pepe Morán, que cada día acude a este local, donde mesa por mesa canta la carta a sus comensales. Si, habéis oído bien, aquí no hay papel, sólo una poderosa voz que pasa entre los entrantes, las carnes y los pescados para terminar después de una excelente comida por los postres. Esta ha sido una de las veces que más difícil me ha resultado elegir el menú, porque todo lo que había era una delicia para el paladar, y para el estómago. Pero mi elección se hizo patente cuando escuché la palabra perdiz. Adoro la caza y siempre que encuentro un sitio donde disponen de ella la tomo. En esta ocasión, perdiz estofada, delicada, con su salsa y excelente para mojar el pan. Dicen que es de mala educación eso de rebañar el plato, pero yo les digo a éstos que no rebañarlo es no saber comer. Se me hace la boca agua solo de pensar en esa carne que se derretía a cada bocado, y se me hace aún más cuando descubrí de donde vienen esas perdices. A la vieja usanza, como las comía en casa cuando mi abuelo y mi padre se iban a cazar y llegaban con una liebre, una perdiz o un palomo. Es Juan Rizo y su perro Tyson, amigos de Pepe, quién traen a de la Riva estos “pajaritos” cuando salen a cazar. Y es que ir a de la Riva es estar entre amigos, disfrutar como siempre y salir como nunca. 

Probadlo. Y ya sabéis, cuando vayáis, decid que vais de nuestra parte.

DE LA RIVA – CALLE COCHABAMBA Nº 13

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2 Comments

  1. Queridos amigos
    Muchas gracias por vuestros comentarios tan elogiosos, por vuestra compañía ese Domingo de escapada madrileña. Siempre seréis bien recibidos y vuestros seguidores y amigos sin duda alguna.
    Abrazo, salud y pedal

    • Muchas gracias a ti por tan fantástica comida. Esperamos poder volver muy pronto y disfrutar de una cocina tan maravillosa.
      ¡Besos y abrazos!

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